Me gusta contarte historias, revelarte mis sentimientos.
Pasar tiempo contigo, y que sepas lo que pienso.
Verme en tus letras, en tus palabras, frases
Oraciones y nunca usar disfraces.
También me gusta que de ti puedo saber todo
Que no hay tapaduras, ni inseguridades, ni recodos.
Me agrada saber que soy extraña y original, tanto como tú lo eres.
Me vuelve loca que tus sentimientos sean tan puros cuando dices que me quieres.
Porque tú eres especial y has cambiado mi mundo de muchas formas.
Y mira lo que me provocas hacer, yo escribiendo ahora en prosa.
Intento nuevas cosas para cada día sorprenderte y ser diferente.
Contarte cosas nuevas, lo que he aprendido, para que sinceramente
Me mires con orgullo y no te aburra,
Para que nunca te escabullas.
Te quiero guardar, sé que nunca vas a desaparecer.
En mi memoria estás y nunca lo voy a poder deshacer.
Cambiaste mi mundo de mil formas
Ahora veo todo como si fueran ondas,
De sentimientos, emociones, colores, distoriconadas en un mundo cuadrado.
Y veo cosas nuevas, descubro ojos, piernas, manos, colas y lados.
Todo es exquisito, me gusta mi mundo con ondas y cosas nuevas,
Todo esto gracias a ti, y a tu locura extrema.
De la cual nunca me sacio, siempre te miro expectante cuando la sacas a pasear.
Y también siempre me anonado en las situaciones que creas cuando empiezas a hablar.
No paras, si quisieras podrías seguir por horas,
La mirada se te desenfoca, empiezas a ver nuevas cosas.
En una tormenta puedes ver esperanza,
En un arcoiris leche condenzada.
Haces que me embelese, que no pueda ver ni oír
Nada que excepto venga de ti.
Y es adictivo, se vuelve necesario escucharte, oírte, mirarte.
Entonces te pido que me cuentes más historias que por favor no canses.
Te escucho atenta y cuando terminas me preguntas siempre ¿estaré muy loco?
Pero yo te respondo que si, que me fascina, y que lo estás y no es poco.
Entonces acotas que hablas demasiado, y me pides que yo te cuente un cuento.
Yo no sé contarlos, ni menos imaginarlos, así que te digo que yo no sé hacerlo, que lo lamento.
Me dices ¡por supuesto que sabes! Y me empiezas a contar los tres cerditos y el lobo.
Y yo te sigo contemplando, escuchando, sintiendo y no sé que rima con lobo.
Estas cosas, esta invención en prosa, es hecha gracias a ti, a tu inspiración.
Y aunque sea algo bobo, cursi, y repetido, todo lo que dije es más si no una afrimación.
Algo que es verdadero y que es sincero.
Algo que nunca vas a poder cambiar ni con el más mínimo deseo.