Siempre es un placer hablar contigo, con ese amigo que no te juzga ni te lanza miradas de reproche, con alguien en quien puedes confiar con total libertad!
Estoy muy feliz!
Hace algunos días estuve sopesando lo que es tenerte como un integrante de mi mundo, y es algo como esto:
Él piensa como yo pienso, él sabe lo que siento, el me siente, el me escucha, él me entiende todo. Hablamos el mismo idioma, conoce mi mundo de memoria, lo ve, lo asimila, lo respira. Él respira mi mundo cuando se lo describo, lo mira expectante, lo acaricia y lo acuna. Le gusta. Él me hace respirar con tranquilidad, él me saca sonrisas y disgustos, él es terco y vanidoso, él se lima las uñas. Él es como un niño pequeño a veces, y a veces como un anciano. Él tiene tantas facetas que nombrarlas es un martirio, pero adoro cada una de ellas, porque las comprendo. Él piensa como yo, él comprende, él escucha. Él me ve, él me siente, él me acaricia. Él es tierno. Él es inseguro. Él es pequeño. Pero él es grande, porque él sabe cosas, él siente cosas, él ve cosas que nadie ve. Él sonríe y me encanta. Él se mueve y es ternura.
Lo que repetí es importante.
Ando muy desinspirada y odié lo que escribí, pero tenía y quería hacerlo.
Esa necesidad de querer expresar algo aunque te salga mal en el intento y solamente querer dejarlo salir.
Me regalas felicidad :)
Contigo soy yo.