01 noviembre, 2013

Cartas

No puedo explicar nada.
Mis palabras se quedan cortas cuando te leí.
Y qué quieres que diga, qué quieres que haga.
Te puedo decir que por mi parte yo también vuelo, también despego, también sueño
Si se trata de ti.
Un sentimiento que me enmudece crece desde mi centro y quisiera devolverte lo maravilloso, pero no sé de qué manra hacerlo.
Gracias.

Eres un mundo, eres una galaxia, eres un océano. Y cada una de tus aguas es diferente, y cada uno de tus sistemas solares quiero recorrer, y cada una de tus tierras son lo suficentemente fértiles para abrazar todo lo que te exprezo. Para aceptarlo, para comprenderlo. Para vivirlo como yo lo vivo.
Me entiendes.

No sé cómo llamar a esto que pasa, tampoco es que me importe. Pero es algo único que antes nunca había sentido. Es esa complicidad. Es tanto y como tus letras lo dicen, tan simple a la vez. No sabría describirlo, es como si encontraras algo debajo de la cama después de mucho tiempo haberlo perdido. Como si lo hubieras buscado durante toda tu vida, incluso sin saber cómo realmente era. Eres canción, eso eres. Todos lo somos, pero tú eres una de mis favoritas, mi top 5, la balada que lleva mi nombre en todas sus letras.

Me desvanesco. Me hago paz.

Las palabras salen como torrentes de río, descontroladas, alocadas, siempre queriendo encontrar un océano que las acune.

A mi mente, pues, a mi mente la vuelves loca.
A mi cuerpo, pues te digo que se llena de placer.

Y lo que pasa, lo que realmente sucede, es que no es un sentimiento alocado, vertiginoso, inmaduro, sin rumbo. Es un sentimiento con fundamento, con historias escuchadas, con visiones por debajo de las sábanas.

Me hablas por facebook, ¡no me desconcentres!
Llegooooo c: no es un regalo de cumple pero es algo n.b
ES un regalo de cumpleaños y te callas.

Francisco, ES y punto. Es uno de los mejores regalos que me han hecho en mi vida entera. Y es especial porque lo hiciste tú, y es especial porque esas letras, ¡son tú!
No me alegues.
¿Viste?, me desconcentraste. Endemoniado insecto, nos veremos cuando te escriba de nuevo, o tal vez en sueños, o en pensamientos, o en mensajes de texto.

Yo también te adoro Panchito.