Y el mundo no me pertenece
Miro la ciudad desde un piso 24
Y al parecer nada se detiene.
Recuerdo momentos que tú y yo vivimos
Me saben a vacío y a algo que pareció nunca haber ocurrido.
Te extraño y a la vez no.
Te quiero y a la vez eres un desconocido.
Tengo en mis pensamientos tu vivo recuerdo
Lás lágrimas que tantos días derramaste
Los celos que muchas veces juraste reprimir
La traición que llevaste en tu corazón junto con muchas mentiras.
Desepción, ira, tristeza y luego indiferencia
No me preteneces, no te pertenezco.
Eres como arena movediza
Tus penas y lástimas me hacen caer de nuevo en tu juego.
Ahora no sé si eres amigo, conocido, o forastero en mi corazón.
No sé si sentir odio, pena o rencor.
Si perdonarte es lo correcto, lo intentaré, pero no prometo que lo olvidaré.
Y ahí estaba yo, enceguecida
Pidiéndote perdón acerca de algo que ni yo misma conocía.
Tu inseguridad, tu manía de querer controlar todo
Incluso a mi.
Y ahora me doy cuenta, mirando desde el piso 24 a la lejanía.
Tú no eres más que cenizas que deseché de mi corazón esta noche.
Eres un recuerdo pasajero.
Fuiste parte de la historia que es mi vida
Y la marcaste para siempre.
¿Estará bien enamorarme de nuevo?
¿Querer abrazos, caricias, te amos, te quieros?
¿Hago bien?, ¿hago lo correcto?
¿Sigo a la razón o a mis sentimientos?
Confundida, así estoy
Pero me atrapo en el ahora, en la primera carta que escribo esta linda noche frente a esta maravillosa vista.
Y no dejo de disfrutar del cielo nocturno, sus estrellas y al gato del vecino.
Nunca he estado realmente enamorada, a no ser que no me haya enterado.
Pero me da miedo estarlo.
Me da miedo estar arriba, a tantos metros sobre el suelo
Y luego como si nada, en lo que desaparece un arcoiris, me venga abajo.
Y choque de bruces contra la realidad
Y que duela
Y no quiero llorar.
Para el mundo.