Recuerdas esos días de mayo? En los que la brisa primaveral se colaba por la ventana por las mañanas. Eran días suaves, a qué si. Entre las sábanas despertábamos abrazados, y por fuera se veía la luz del sol asomarse. Las gotitas de lluvia mojaban la ventana y nuestro aliento dejaba marcas. Te acuerdas? De los abrazos cálidos, de las caricias que erizaban la piel fría. De los juegos con los pies y las pestañas susurrando tus mejillas. El pelo alborotado y todo está bien... y nada está mal. Caminando de la mano y sentir todo liviano, ligero, sin ataduras, teníamos el mundo por delante. Qué pasó.. Quiero volver a sentir eso alguna vez y dejar de cuestionarme tanto la mente. Te extraño, frío.