Voy notando el cambio. Que tal vez no sean sólo los demás los que caminen, a los que les nazcan alas. Que tal vez yo también puedo crecer.
Quiero crecer, pero no quiero hacerlo.
Quiero crecer y tener a lo que muchos llaman madurez.
No quiero, porque eso implica cambios.
Cambiaré amigos, casa, intereses y hasta de color favorito.
Y sé que muchos dicen que eso es bueno, pero es que es inevitable tenerle miedo. Pero yo quiero comprender. Quiero saber. Quiero interpretar, quiero aprender. Y sólo creciendo eso se logra, se acuña y se vive.
Daño, siempre daño.
Existe el daño por qué, para qué.
Porque es el opuesto a la cura. Es el opuesto a estar sano, es el opuesto a estar bien y jodidamente no podemos darnos cuenta de eso sin el daño.
Gris, gris, gris. Me gusta el gris. Pero es secreto. No muchos lo entienden.