-¿Gustas tomar algo?- es la pregunta que formulo tras tu entrada
-No, gracias, estoy bien así- respondes mientras sigues caminando
-Ok, me imagino que es la primera vez que haces esto… ¿Cierto? – Agrego a la plática
Asientes con la cabeza afirmando que si, sin mas tiempo que perder entramos a mi estudio que es pequeño pero bastante espacioso para la labor de hoy, no pierdes el tiempo y sueltas la parte superior de tu vestido, el cual no cae por completo gracias a la cinta que rodea tu silueta a la altura de tu cintura; rápidamente cubres tu pecho desnudo, con vergüenza evitando que yo vea algo de mas. Sonrió y trato de esfumar tu temor y pena con mis palabras.
-Descuida, no te hare nada, solo te usare de lienzo para pintar- te digo mientras busco los pinceles adecuados y las pinturas para dar comienzo.
Remojo la punta del pincel más suave con la tinta roja y empiezo a dibujar en ti los pétalos de una rosa a la altura de tu hombro izquierdo, me doy cuenta que el color rojo combina perfecto con el color de tu piel canela, el pincel sigue la ruta que voy trazando lentamente por tu silueta, en ese instante me doy cuenta que ya no eres mas una mujer mortal, ahora eres un lienzo mágico y eterno el cual llevara el arte del amor en cada poro.
Mi mano sigue trazando la ruta perfecta en tu espalda que es suave, llego a tu espina dorsal dibujando un rio que simboliza la frescura de tu alma, sigo inspirado plasmando vida en ti, de pronto escucho que de tus labios color cereza salen estrofas de nuestra canción favorita, dándole aliento de paz a este humilde dibujante, tu voz dulce de ángel repite el coro de esa canción
-“Porque solo tu sabes escuchar al corazón, porque solo tu sabes lo que a mi mente interesa… porque solo tu, solo tu”-
Eso es más que suficiente para regresarme a la tierra y saber que estoy siendo bendecido al poder pintar sobre tu piel, la piel de un ángel.
Subo rápido a tu cuello y a la altura de tus hombros encuentro tu cabellera semi-larga pero oscura como la noche, la hago a un lado y con el pincel escribo una frase que le robe a un poeta venezolano “All we need is love”.
Me miras de reojo, sonríes con nerviosismo, te tomo de los hombros y te digo al oído:
-Eres la musa perfecta, el mejor sentimiento que pude haber experimentado lo he plasmado en ti, lo lamentable es que mi lienzo se acabo-
-No importa, dejare que mi ropa caiga para que así termines el amor que me has hecho- respondiste sin titubear y con firmeza en la mirada.
Tras la respuesta, sueltas esa cinta que te rodea, dejando caer tu vestido azul.
Retomo el pincel, ese lienzo que se extiende por tu cintura que irradia magia, llegando al borde de tus caderas, dejo que la pintura continúe con su ritmo a través de tus piernas, llego a tus pies descalzos, desnudos como tu alma; me paro frente a ti, te beso, no puedo mas, ahora soy completamente tuyo, mas bien en parte de ti.
Te sigo al ritmo que marques, al son de cada beso, al ritmo de cada palpitar, al compas de cada respiro, entrelazo tus manos con las mías, nada mas queda, solo nosotros, somos luna y sol, somos eclipse de primavera en una tarde que muere.
Isaac Pérez