23 septiembre, 2022

La vida hace 1 mes

La vida se ha vuelto pesada y difícil. Hubo un período en que todo estaba más estable, quizá no paz total, pero había más estabilidad de seguro. Me quitaron (o yo misma me quité), el poder de ser sincera y dejar salir mis emociones grises-azules-violetas. Las emociones de la soledad, de tristeza, desamparo, abandono. No puedo ser yo misma al expresarme, por lo que utilizo una máscara sonriente y pretendo que todo va de maravilla. Que a pesar de encontrar dificultades me las puedo todas y no necesito tanta ayuda externa más que contar que fue difícil y que pude solventarlo por mis propios medios. La vida se puso difícil y pesada. Me pesan los hombros, la espalda, el cuello, la digestión, la mente y el corazón. Los hombros, la espalda y el cuello por lo tensa que duermo (si es que duermo); la digestión por lo pésimo que estoy comiendo (atracones van y vienen diariamente); el corazón por el abandono y la kokoi que se está muriendo, que me aleja al tulús y tengo miedo de que se vaya y no quiera dormir más conmigo; y la mente por todo lo anterior, porque la mente no para y una decide las cosas que escucha y las que no, pero mi sentir auodestructivo emerge cuando me siento débil, dócil, cansada, estresada, así que la imagen en el espejo es detestable, mis acciones son cuestionadas más de dos veces, la culpa por no tener la energía ni la capacidad de concentrarme en la universidad me carcome, y todo se siente pesado incluso al dormir. 

Anoche soñé con la Ali, y creo que tiene que ver con el luto que estoy viviendo con la koi, porque pronto se va a ir. Le iba a contar esto a la psico, pero no se comunica conmigo por las sesiones que no han sido. La Ali estaba en una pieza aparte, encerrada, como dejada de lado, y yo decidía ir a verla porque estaba llena de culpa. La veía y recordaba todo lo que la amaba y la culpa crecía. Cuando desperté juraba que todo era verdad y que la Ali estaba esperándome encerrada en el cuarto del lado, pero luego, en la ducha, recordé que la regalamos y que ya no está con nosotras en físico. Empecé a sumergirme en el pasado y como la cuidé desde que era una pelotita gorda que no podía ni subirse a la cama, que era tan pequeña que necesitaba vigilancia 24/7 y era del porte de un lápiz bic. La amé, la cuidé, estuve a su lado cuando estaba más indefensa y luego de un par de años o solamente 1 o tres, la regalé. Creo que son esas culpas y esos lutos que he vivido que realmente no he procesado en su totalidad porque no sé cómo enfrentarlos. Igual como cuando perdí a mi abuelo materno y no tuve oportunidad de ir a su funeral por ser demasiado inocente. Cuando me avisaron, ya había ocurrido todo, y quedé con un desconcierto en el alma que no fui capaz de identificar y me lo guardé todo adentro. No me permito exigir nada, no me permito enojarme abiertamente por lo que pasó, y no me permito sentirlo al 100% porque siento que fue mucho más mi culpa que la de alguien más. Pero eso de perder a alguien, no lo siento, me quedo paralizada en el tiempo, no sé qué sentir, me quedo estática y sigo con mi vida enterrándolo en un pedacito de mi mente que seguramente tiene muchas otras penas que aún no he estado lista para enfrentar. 

La vida ha estado difícil, pero se qué me la puedo porque no puede ser todo tan terrible y porque simplemente sigo respirando, pero quiero poder permitirme sentir el estar mal, pero no tengo a nadie con quién hacerlo así que me cuesta hacerlo consciente. Trato y trato y trato, de dejar el piloto automático y permitirme el sentir porque pucha que me siento poco humana, y eso me hace llorar mares.

Gracias tulús por tu compañía, por calentarme las piernitas y estar durmiendo sobre ellas. Siento que eres un apoyo indispensable porque siempre estás, siempre que quiero estás, y voy a sufrir mucho cuando ya no estés. 

Estoy muy triste y eso es bueno, estoy derramando lágrimas y eso es bueno, dejarme permitir sentir es bueno, así que me agradezco a mi misma por permitirme este momento, y por recordar que siempre cuando no tenga a nadie puedo escribir lo que siento; y, leyéndolo yo misma, me entiendo al 100%. Yo misma soy la persona más empática y compasiva que puedo ser conmigo misma y se me olvida, pero agradezco haber recordado que este recurso existía.