30 septiembre, 2013

Quiero ver la luz de un cielo azul donde estás tú. Volar mil cielos y otra vez sentir la luz del sol sobre mi piel. Quiero oír tu voz.

No sé qué me hiciste, de qué clase de brujería me empapaste, pero lograste convencerme. Lograste que cada día, movimiento, paso, piense en ti. Y a pesar de que me da miedo, un miedo horrible, digo que no es para tanto, que tal vez sólo te necesite de compañía. Y me sigue dando miedo por lo que pasará después.
¿Quién eres?, ¿qué eres? Una clase de ser extraño tal vez, una nueva alma, un nuevo espejismo, un espiral que me enloquece, del que nunca me sacio. Y no sé si es por la distancia o por cualquier otra excusa que mi insaciable mente se logre inventar, pero te has convertido en un deseo.
Deseo mirarte, deseo respirarte, deseo palpar... Deseo que estés junto a mi.
¡Y es que pasó tan poco tiempo! ¡Y es que yo soy una persona tan estúpida, impulsiva y demente! 
Quiero dejar de hacer daño, quiero dejar de ser ahora y ser después. Me encuentro en metamorfosis: de rosado a gris, de vida a muerte. ¿Qué me pasa . Me transformo, y me encuentro a veces irreconocible. 
Acá soy. Ahora soy. ¿Y qué elegiré ser mañana?
¿A quién amaré mañana?, ¿a quién escucharé mañana?, ¿a quién pretenderé que le escucho?
Pusiste mi mundo de cabeza, y aunque sea un eco repetido, te quiero.