29 marzo, 2012

Un Sueño.



Recuerdo discutir con mi mamá, quería uvas rojas. No las de color casi negro de mi plato, un poco más pequeñas que aceitunas. Pero me interrumpió la tele. Avisaba que unos artistas iban a dar un concierto de caridad en mi pequeña ciudad. Me levanté de un salto y fui.
Allá estaban todas mis amigas, la Karen, la Jose, la Emita, hasta el Kalolo, el Bozo y el Juan Ignacio. Pero las más importantes eran la Tami y la Coni.
Iba a cantar Avril Lavigne, lo sabía porque el presentador hizo el gesto de “Smile’’ Que ella siempre hace. La esperamos pero solamente se presentó una persona desconocida a hacerle un cover. Me desilusioné, quería desesperadamente un autógrafo de ella. Pero se me pasó cuando dijo que Demi Lovato se presentaba, podría tener uno de ella porque se caracterizaba por tratar a sus fans como iguales. Entonces la vimos cantar y vimos terminar el show. Luego la Tami, la Coni y yo nos devolvimos a mi casa y vimos la tele, para ver cómo había sido el concierto y nos sorprendimos al ver que Demi decía en inglés que se hospedaba  en un hotel de nuestra ciudad, no recuerdo el nombre, y dio la habitación, la 307.
Corrimos a la calle y le preguntamos a la primera persona que se nos cruzó donde estaba ese hotel. Era un hombre alto, común y corriente, con cara chistosa. Nos dijo que a dos calles atrás de la que nos encontrábamos se ubicaba el hotel,  bien, estaba cerca. Pero dijo que esa calle era muy peligrosa, que si estábamos seguras de ir, tendríamos que llevar a lo menos un cuchillo. Yo lo tomé como una broma y dimos media vuelta para encaminarnos a donde estaba Demi. Íbamos con la Coni y la Tami. En eso, a lo lejos, un señor estaba peleando con otro, le hizo llegar rodando un carro de supermercado que aterrizó en su estómago  hasta hacer chocar en la pared al otro tipo, quedó inconsciente. La Coni me dijo que no entráramos, que le daba miedo – ella siempre tan miedosa y tímida- La Tami también estaba nerviosa, pero creo que tenía el mismo deseo  que yo de conseguir un autógrafo de Demi.  Entonces caminamos como si nada, vimos que él se acercaba pero no pensamos que iba a ocurrir lo que no podíamos evitar. Tomó un pedazo de cemento, de a lo menos 50 cm de largo y un grosor enorme y me lo lanzó en plena cara. Me tambalee y oí los gritos de mis amigas. Vi el segundo pedazo volar hacia mí pero no lo sentí. Ya me había ido, todo estaba negro.
Me desperté del pasto, estaba tirada y sangraba un montón. Me paré como pude, llamé, pero no vi a ninguna de mis amigas. Caminé como lo hacían los zombis en las películas hacia mi casa, que quedaba muy cerca de ahí. No sentía el cuerpo, me movía por inercia, por buscar ayuda, ellas no estaban, podrían estar muertas. Vi a mi mamá regar el jardín, era muy pequeño, se podría decir que de un metro por un metro de diámetro. Teníamos una casa pequeña, de esas que se comparten con la de al lado y entré. Ella no me vio, pero obviamente sintió que yo pasaba detrás de ella y me dijo hola, nada más. Entré a la casa y fui al baño, no sé por qué lo hice pero creo que fue porque estaba aturdida. Luego salí al patio y me enfrenté con mi mamá. Me miró llena de ternura y vi en sus ojos la última vez que ella vio a mi hermano irse de casa para ir a alguna guerra. Él murió en ella. Me acerqué a ella y mascullé entre dientes ‘’Sálvalas, la Coni, la Tami, no las encuentro, no están, sálvalas’’ No me oía a mi misma pero creo que ella entendió, y cuando al fin me sentí aliviada porque confiaba en que ella las encontraría me desplomé en sus brazos y morí. No vi nada, fue como si me hubiera quedado dormida nada más.

Justo ahí, justo ahí empezó a sonar Black Star mi canción-despertador y me desperté. Nunca hubiera pensado al acostarme la noche anterior que iba a soñar que iba a morir. Y es la primera vez que me pasa.

Mi primer one-shot hecho por una experiencia propia, ohsi.