Recuerdo discutir con mi mamá,
quería uvas rojas. No las de color casi negro de mi plato, un poco más pequeñas
que aceitunas. Pero me interrumpió la tele. Avisaba que unos artistas iban a
dar un concierto de caridad en mi pequeña ciudad. Me levanté de un salto y fui.
Allá estaban todas mis amigas, la
Karen, la Jose, la Emita, hasta el Kalolo, el Bozo y el Juan Ignacio. Pero las más
importantes eran la Tami y la Coni.
Iba a cantar Avril Lavigne, lo
sabía porque el presentador hizo el gesto de “Smile’’ Que ella siempre hace. La
esperamos pero solamente se presentó una persona desconocida a hacerle un
cover. Me desilusioné, quería desesperadamente un autógrafo de ella. Pero se me
pasó cuando dijo que Demi Lovato se presentaba, podría tener uno de ella porque
se caracterizaba por tratar a sus fans como iguales. Entonces la vimos cantar y
vimos terminar el show. Luego la Tami, la Coni y yo nos devolvimos a mi casa y
vimos la tele, para ver cómo había sido el concierto y nos sorprendimos al ver
que Demi decía en inglés que se hospedaba
en un hotel de nuestra ciudad, no recuerdo el nombre, y dio la
habitación, la 307.
Corrimos a la calle y le
preguntamos a la primera persona que se nos cruzó donde estaba ese hotel. Era
un hombre alto, común y corriente, con cara chistosa. Nos dijo que a dos calles
atrás de la que nos encontrábamos se ubicaba el hotel, bien, estaba cerca. Pero dijo que esa calle
era muy peligrosa, que si estábamos seguras de ir, tendríamos que llevar a lo
menos un cuchillo. Yo lo tomé como una broma y dimos media vuelta para
encaminarnos a donde estaba Demi. Íbamos con la Coni y la Tami. En eso, a lo
lejos, un señor estaba peleando con otro, le hizo llegar rodando un carro de
supermercado que aterrizó en su estómago
hasta hacer chocar en la pared al otro tipo, quedó inconsciente. La Coni
me dijo que no entráramos, que le daba miedo – ella siempre tan miedosa y
tímida- La Tami también estaba nerviosa, pero creo que tenía el mismo
deseo que yo de conseguir un autógrafo
de Demi. Entonces caminamos como si
nada, vimos que él se acercaba pero no pensamos que iba a ocurrir lo que no
podíamos evitar. Tomó un pedazo de cemento, de a lo menos 50 cm de largo y un
grosor enorme y me lo lanzó en plena cara. Me tambalee y oí los gritos de mis
amigas. Vi el segundo pedazo volar hacia mí pero no lo sentí. Ya me había ido,
todo estaba negro.
Me desperté del pasto, estaba
tirada y sangraba un montón. Me paré como pude, llamé, pero no vi a ninguna de
mis amigas. Caminé como lo hacían los zombis en las películas hacia mi casa,
que quedaba muy cerca de ahí. No sentía el cuerpo, me movía por inercia, por
buscar ayuda, ellas no estaban, podrían estar muertas. Vi a mi mamá regar el
jardín, era muy pequeño, se podría decir que de un metro por un metro de
diámetro. Teníamos una casa pequeña, de esas que se comparten con la de al lado
y entré. Ella no me vio, pero obviamente sintió que yo pasaba detrás de ella y
me dijo hola, nada más. Entré a la casa y fui al baño, no sé por qué lo hice
pero creo que fue porque estaba aturdida. Luego salí al patio y me enfrenté con
mi mamá. Me miró llena de ternura y vi en sus ojos la última vez que ella vio a
mi hermano irse de casa para ir a alguna guerra. Él murió en ella. Me acerqué a
ella y mascullé entre dientes ‘’Sálvalas, la Coni, la Tami, no las encuentro,
no están, sálvalas’’ No me oía a mi misma pero creo que ella entendió, y cuando
al fin me sentí aliviada porque confiaba en que ella las encontraría me
desplomé en sus brazos y morí. No vi nada, fue como si me hubiera quedado dormida
nada más.
Justo ahí, justo ahí empezó a
sonar Black Star mi canción-despertador y me desperté. Nunca hubiera pensado al
acostarme la noche anterior que iba a soñar que iba a morir. Y es la primera
vez que me pasa.
Mi primer one-shot hecho por una experiencia propia, ohsi.